Todo comenzó como una necesidad
En la década de 1960, Japón entró en un período de
alto crecimiento económico. Los supermercados, que surgieron por todos los vecindarios, vendían una amplia gama de productos básicos, tanto de
alimentación como de ropa.
Las cajas registradoras que se utilizaban en aquellos
tiempos, requerían que el precio estuviera rotulado a mano sobre el envase.
Debido a esta tarea, muchos empleados de los establecimientos sufrieron daños
en las muñecas y síndromes del túnel carpiano.
Tanto empresarios como empleados, anhelaban
desesperadamente alguna manera para poder aligerar su carga de trabajo. La invención de
códigos de barras proporcionó una solución a este problema. Posteriormente se
desarrolló el sistema POS, en el que el precio de un artículo estaba asociado
al código de barras el cual se mostraba a un lector óptico de la caja
registradora y la información era enviada al equipo instantáneamente.
Aunque el uso del códigos de barras se extendido
rápidamente, sus limitaciones resultaron patentes casi en seguida. La más
destacada deficiencia de este sistema fue el hecho de que dicho código de barras
sólo puede contener 20 caracteres alfanuméricos de información.
Por ello, los clientes de Denso Wave Incorporated
(entonces una división de Denso Corporation) que en aquellos tiempos
desarrollaban los lectores de código que pudiera contener más información y además
que incluyera caracteres del alfabeto japonés.
Denso Wave designó a Masahiro Hara como responsable del
desarrollo del futuro código QR. En el año 1994, anunció su lanzamiento.
Uno
de los factores que contribuyó a difundir el uso del código fue la decisión de
Denso Wave de hacer las especificaciones del código QR libres y disponibles al
público en general.
Aunque
Denso Wave retendría los derechos de la patente del código QR, declaró que no
los ejercería. Esta política se decidió desde el principio del desarrollo de
código, respetando y asegurando su libre uso por parte de los desarrolladores y
público en general. Así, el código QR, que se podría utilizar sin costo alguno
y sin preocuparse de posibles problemas posteriores, creció en un "código
público" y se está usando por la gente de todo el mundo.
Pero
fue en 2002 cuando el uso del código se generalizó entre el público. Lo que
facilitó esta tendencia fue la comercialización de teléfonos móviles con una
función de la lectura del código QR y acceso a Internet. Con estos teléfonos se
permite a las personas acceder a un sitio web y obtener más información
simplemente escaneando un extraño y llamativo patrón. La pura utilidad del
método ayudó a aumentar rápidamente la popularidad del código entre el público
en general. Ahora, es una herramienta indispensable para las empresas y en la
vida cotidiana de la gente, utilizándose en todo tipo de formas y maneras.

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